martes, 26 de diciembre de 2017

Feliz Navidad y Un nuevo año con mayor interés por la educación

             Siempre he amado la Navidad, creo que el espíritu navideño lo heredé de mi madre. Mucho antes que las decoraciones navideñas fueran una costumbre, ella decoraba el árbol y hacía adornos navideños con frascos de colores y ramas secas. Teníamos luces rojas con hojas blancas que después supe que eran de abedul. Mi mamá hubiera adorado visitar tiendas especializadas en Navidad. Su canción favorita era “Feliz Navidad” de José Feliciano, aunque “Bienvenida Navidad”, de Palito Ortega, también se tocaba en casa durante toda la semana anterior a las “Pascuas”, como ella las llamaba. Mi papi por otro lado, no tenía el menor espíritu de fiestas y su talento para ir de compras y hacer regalos, no existía.  Creo que ambas actitudes tenían que ver con sus respectivas crianzas y la influencia de sus entornos familiares.

            Yo recogí la tradición de mi madre y la hice mía, mi casa se llena de adornos y a pesar de haber reducido el número, por perdida o regalo, aún tengo una colección de 105 “misterios” palabra también aprendida de mi mami. Al contrario de mi casa paterna, en mi hogar todos somos navideños, cada uno a nuestra forma y todos festejamos el mes completo, que empieza por la decoración, algunas invitaciones con amigos, el cumplimiento con algunos programas sociales, el cumpleaños de mi hija mayor (quién fue un hermoso regalo de Navidad); para culminar con las vísperas, la cena, nuestra tradición de leer la biblia, descubrir al niño del pesebre principal y  agradecer a Dios por todo lo que nos ha dado durante el año.

Este año fue especial porque nuestra querida Ana Paz, leyó la Biblia, hizo que encendiéramos la última vela de adviento y nos hizo llorar a todos al decir que agradecía por tener “una familia maravillosa y unos geniales maestros”. Yo no creo que seamos “excepcionales”, yo creo que existen tantas “familias maravillosas” como existan hogares preocupados por la educación de sus hijos. Creo que Ana Paz es producto de muchas personas ocupadas de alimentar su espíritu indagador, por ejemplo, durante la mañana de Navidad, pasó todo el tiempo, con su tía Sofi, pintando mandalas y haciendo máscaras.

Todos sus regalos han sido pensados para alimentar su curiosidad y laboriosidad. No nos mal interpreten, AP (eipi), como yo la llamo, es una buena receptora y está ávida de aprender y eso ayuda mucho. Yo creo que todo es un proceso educativo, así que también creo que AP nos enseña a ser mejores, más compasivos, más modernos y siempre dispuestos a aceptar los cambios normales de la vida.

Este año, lo he pasado estudiando y he comprendido aspectos del aprendizaje que siempre estaban ahí pero que después de ser identificados son más fáciles de aplicar. Por lo que recomiendo que pongan la educación como prioridad para el año venidero. Si bien los primeros cinco años del desarrollo de un niño son vitales para su evolución tanto física como cognitiva, se aprende durante toda la vida y se aprende de muchas maneras.  

En Asesoría Educativa abrazamos ese concepto y recomendamos a los padres que mantengan las mentes de sus hijos ocupadas durante las vacaciones, incentiven la lectura, conversen con ellos sobre temas que les interesen, respondan sus preguntas e invítenlos a investigar. 

Y si necesitan mayor apoyo académico, contáctenos, en Asesoria Educativa siempre tendremos una respuesta de acuerdo con las necesidades específicas de cada uno de nuestros alumnos, tomando en cuenta su edad y requerimientos.



Feliz Año y los esperamos el 2018 en Asesoría Educativa – Especialistas de la Educación, como siempre, preparados para enseñar.


Violeta Fonseca



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